Cuando un sistema falla casi nunca es un bug
Cuando un sistema deja de funcionar correctamente, la reacción más habitual es buscar un error técnico. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el problema no está en el código, está en el diseño.
👉🏼 He analizado incidencias donde el sistema cumplía técnicamente con su función, pero aun así generaba errores operativos, inconsistencias o bloqueos.
El origen no estaba en el software, sino en cómo se había definido el proceso, cómo se distribuían las responsabilidades y qué decisiones se habían tomado previamente.
Los sistemas no fallan de forma aislada, fallan dentro de una estructura. Por eso, el diagnóstico no empieza por el código, sino por entender el contexto en el que ese código opera.
Corregir un bug puede resolver un síntoma, pero revisar el diseño permite eliminar la causa, y esa diferencia es la que separa una solución puntual de una solución real.